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URBATECTURA: UNA RELACIÓN ENTRE LO URBANO Y LA ARQUITECTURA DE INTERIORES

URBATECTURA: UNA RELACIÓN ENTRE LO URBANO Y LA ARQUITECTURA DE INTERIORES

Arq. Eduardo Funes C. y Valeria Sánchez M.

Intentar encontrar una relación entre la arquitectura de interiores y el urbanismo parece una tarea imposible; escalas tan distintas, que intentar identificar algo que acabe haciéndolas coincidir parece una tarea además de irrealizable, completamente inútil. La arquitectura de interiores trabajando con el más profundo detalle aquello que para Bruno Zevi es la naturaleza de la arquitectura su sine qua non: el espacio interior, mientras que el urbanismo por sus dimensiones acaba vinculando múltiples sistemas de gran complejidad que en ocasiones el detalle parecería tener un papel menos trascendente.

No obstante, existe un elemento principal, un ingrediente esencial, que le da sentido en todos los aspectos tanto a la arquitectura como al urbanismo: el ser humano. Los arquitectos y los urbanistas diseñamos para el hombre, con todo lo que esto implica, no a números ni estadísticas, ni siquiera aquel ser perfecto y abstracto de los esquemas geométricamente estructurados a través de rígidos sistemas de proporción, sino a aquel hombre que come, duerme, sufre y ama, estas disciplinas deben dirigirse al ser humano individual a través de una visión que lo logre captar en su totalidad; ya que como menciona José Luis Creixell:

“La persona es tal en sus actividades y pasividades”

Es importante que exista relación entre los espacios, cierta armonía, que, al mismo tiempo logre comunicar su función y se lea una planificación de actividad en dichas articulaciones que los componen, no obstante, la arquitectura y la ciudad, sólo llegan a su esencia cuando el usuario las transforma, cuando en ellas vive experiencias y las invade de sus pertenencias, ya sean físicas o sentimentales, ya que todas ellas viven presentes en el espacio para darle personalidad y hacen que el lugar adquiera valor para el usuario, volviendo un conjunto de sitios cuadridimensionales, en arquitectura y ciudad puras.

Como dice Zevi, desde su muy particular punto de vista, sobre la integración entre lo urbano y lo arquitectónico, es importante «dejar de hacer espacios en ángulos rectos, sino curvilíneos, oblicuos, inclinados» sugiriendo que este principio ayudará a que el edificio se reintegre a la ciudad, creando esa fusión arquitectura – urbe, alcanzando lo que él llama urbatectura.

El hecho de retomar ese placer de vagar por la ciudad, sin un camino impuesto por las perspectivas, reintegrando la arquitectura con la naturaleza, utilizando ciertos recursos para resaltar los materiales y dar sensaciones, ese es el lenguaje propio de la urbatectura.

Entendiendo cómo el humano lee los espacios, comprendiendo que el usuario es el que hace ciudad, los arquitectos debemos de crearla con base en el modo en que se viven los espacios cerrados, abiertos, privados y públicos. Buscando mejorar la calidad de vida de todos los habitantes, ya que la ciudad es un bien común donde la arquitectura y el diseño urbano son esenciales para cierta respuesta de la sociedad a su entorno y a la calidad de vida, que, cuando mejora desde lo más básico, como los espacios donde los usuarios se mueven haciendo ciudad, la mentalidad cambia para bien.

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