SEARCH

EL USO DEL AGUA COMO BARRERA ACÚSTICA

EL USO DEL AGUA COMO BARRERA ACÚSTICA

Arq. Iván Pujol

En este artículo se demostrará la importancia de fomentar el uso del agua como un elemento de diseño acústico en el espacio urbano. Se pretende con esto, reconocer dos problemas que actualmente están reconfigurando modos de vivir y de coexistir en las grandes ciudades: primero, la falta de la presencia del agua en el diseño dentro del espacio urbano; y segundo, el creciente problema del ruido y la consecuente ausencia de diseño del paisaje sonoro urbano.

Ambos problemas están directamente relacionados con la capacidad del habitante de las ciudades para desarrollar una (co)existencia saludable y pacífica. Es evidente que sin agua la vida no es posible y que las molestias que produce un entorno sonoro hostil en el ser humano, puede conducirle a altos niveles de ansiedad y de estrés que pueden provocar alteraciones importantes en la salud.

Así que, ¿Cómo integrar estos dos elementos en un diseño que promueva la concientización sobre la problemática actual de ambos fenómenos? A partir de algunos estudios realizados por la Universidad de Sheffield, se comprueba que la inclusión de fuentes, espejos de agua, esculturas, recorridos de agua y otros elementos contenedores de agua, funcionan como espacios tanto lúdicos como protectores de un entorno acústico urbano, que día con día tiende a tornarse ofensivo e incluso peligroso para el habitante de la ciudad. Las plazas que incluyen fuentes u otros elementos de diseño como cascadas o caídas de agua, son espacios públicos que invitan mejor que otros, al disfrute del espacio y con ello, a la reflexión y a la convivencia. De acuerdo a una investigación realizada en la Plaza de Santo Domingo, en el centro histórico de la ciudad de México, se detectó que los sonidos favoritos de las personas son los sonidos de la naturaleza como el canto de los pájaros, el viento y los sonidos del agua; por otro lado los menos favoritos están relacionados con el ruido provocado por el tránsito vehicular (Pujol, 2016). Hoy en día, son pocas las referencias a las que podemos remitirnos en cuanto al diseño del paisaje sonoro dentro del espacio urbano, aunque “algunos ejemplos están disponibles para representar un rango de aplicaciones prácticas para el paisaje sonoro.” (Kang, et al., 2016:7).

Uno de estos ejemplos es la intervención del paisaje sonoro cerca de la estación central de trenes en la ciudad de Sheffield, donde se muestra cómo la incorporación de elementos naturales como el agua por medio de un diseño de fuentes, otorga al espacio un efectivo enmascaramiento de los sonidos del tránsito vehicular. Esto se potencia cuando los sonidos del agua son tratados de tal forma que produzcan diferentes rangos de frecuencia, creando variedad en el espectro sonoro (Kang, et al., 2016:7).

En el caso de la Plaza Santo Domingo, no solo se aprecia un constante ruido provocado por el vaivén vehicular, sino que además, la única fuente de agua disponible en la plaza está casi siempre apagada (Pujol, 2016); es de aquí donde se desprende el mayor problema sobre el uso del agua como elemento de diseño acústico: la carencia del líquido.

Es fácil pensar que ciudades como Sheffield, o en principio cualquier ciudad europea, no sufren las consecuencias de un uso descuidado de este líquido, pero la cosa no es igual en ciudades como México o muchas otras ciudades latinoamericanas, donde los problemas de abastecimiento de agua son graves y que ya están presentando consecuencias severas en muchos barrios y grupos sociales, tales como las disputas por agua, el acarreamiento del líquido desde zonas lejanas o bien, la consecuente secuela de enfermedades e infecciones desarrolladas en improvisados depósitos de agua que promueven la formación de insectos que transmiten dengue, zika, etcétera.

Siendo los problemas sonoros de las ciudades unos muy graves, es indiscutible que el acceso y el disfrute del agua en las poblaciones humanas es de carácter imperativo.

Sin embargo, utilizando como ejemplo o mejor dicho, como punto de partida, los trabajos que los diseñadores en Sheffield y otras instituciones europeas están creando para utilizar el diseño de elementos sonoros producidos con agua para enmascarillar y proteger al habitante de los molestos ruidos urbanos, es viable pensar que a estos diseños deben incorporarse medidas ecológicas y de rescate que permitan lo siguiente: primero que nada, que dichas fuentes, cascadas o espejos de agua promuevan un diseño sustentable como puede ser la recolección de agua pluvial o bien el tratamiento de aguas grises o residuales. Una posibilidad sería incorporar medidas preventivas en comercios aledaños a los espacios públicos, donde el reuso del agua sea exigido y que las aguas residuales puedan ser tratadas para dotar a las fuentes de agua.

Es interesante pensar que a partir del análisis de dos problemas graves se pueden desarrollar ejercicios de diseño que no solo resuelvan uno de los problemas (como el uso de fuentes para enmascarillar sonidos sin considerar la situación actual del agua), sino que a partir de un fenómeno como la contaminación acústica se puedan encontrar soluciones tanto para sanear los aspectos sonoros, como para recolectar, reutilizar o reciclar el agua en elementos urbanos que requieren de este líquido.

Es importante considerar que la promoción de estos elementos, no solo podría sanear los problemas acústicos o del disfrute del agua en los espacios públicos, sino que conllevaría a una mayor atención por parte del ciudadano con respecto a sus formas de relacionarse con el agua y con los sonidos del mundo. Esta concientización es viable a partir de elementos de diseño que promueven el rescate de recursos naturales y ofrecen una posibilidad de disfrute sano y no perjudicial para el entorno, con lo que además, de alguna manera, se vuelven instrumentos educativos para la sociedad humana.

Comparte:

You May Also Like

Leave a Reply