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Innovación en Desarrollo Urbano

Innovación en Desarrollo Urbano

Arq. Emma R. Morales

La innovación es probablemente una de las palabras que más se escuchan en la actualidad en los ámbitos de las ciudades creativas, entendidas éstas como espacios en los que “la creatividad es utilizada para resolver los principales problemas de la ciudad desde una perspectiva trans-disciplinar” (Landry,2012). Según Charles Landry, la razón por la que las ciudades deben ser pensadas en relación con la creatividad (o falta de) es por el momento de transición en el que nos encontramos en donde ha habido cambios importantes en medios de producción, modos de trabajo, la globalización, el flujo instantáneo de la información y los retos del medio ambiente, entre otros. El autor describe el pensamiento creativo como “una manera de deshacerse de preconcepciones rígidas y abrirnos a entender fenómenos complejos que no siempre pueden ser resueltos de un modo estrictamente lógico”. Esto representa que debemos estar abiertos a descubrir alternativas y encontrarlas en donde menos lo imaginábamos.

Sin embargo, debemos tener cuidado con las opciones “innovadoras” que se nos presentan en ocasiones para resolver los problemas de las ciudades, ya que estas visiones novedosas pueden no reconocer el aprendizaje y recursos con los que ya contamos.  

Landry (2012) plantea que la creatividad y la innovación son términos que comúnmente son utilizados como equivalentes, sin embargo, “la creatividad no se concentra solamente en lo nuevo, también nos permite abrirnos a ideas, influencias y aprovechar los recursos que ya tenemos a la mano y que no controlamos totalmente”. Para investigadoras como Patsy Healey (2013) cuando habla del flujo transnacional de ideas y prácticas en planeación (urbana) considera que hay que tener cuidado con la “cultura de la innovación” que celebra “lo nuevo” a expensas de la imaginación histórica. En años recientes hemos recibido con agrado ideas innovadoras que han sido exitosas en otros lugares del mundo, simplemente porque son nuevas o porque nos convierte en ciudades más modernas y competitivas. Pero Healey considera que la cultura de la innovación puede convertirse en una especie de “caballo de Troya” en el que las ideas importadas que no han sido analizadas de manera crítica y comprometida, pueden terminar haciendo más daño que resolver algún problema.

Los grandes retos que presentan nuestras ciudades requieren tanto de la creatividad como de la innovación. Sin embargo, lo más importante es no olvidar lo que ya sabemos, cuáles son nuestras principales limitantes y con qué recursos contamos. Debemos recibir con gusto las ideas que puedan venir de otros contextos y otras realidades, pero no olvidar nunca cuáles son nuestras condiciones. La innovación en el desarrollo urbano, por lo tanto no se puede limitar a “novedades” tecnológicas y “ocurrencias”, sino a la comprensión responsable de los problemas, reconociendo lo aprendido en el pasado, las capacidades del presente y las posibilidades del futuro. La innovación por lo tanto no se concentra en objetos o tecnología, sino en procesos, maneras de hacer, comunicar o de trabajar en equipo. Las ciudades creativas no pueden ser construidas solamente de nuevas ideas, sino de mejores ideas.

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