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Árboles y Ciudades: ¿inhóspita utopía?

Árboles y Ciudades: ¿inhóspita utopía?

Arq. Valeria Gómez

Nunca dejo de maravillarme de la sensación de caminar por una calle llena de árboles, o la de ir manejando por avenidas llenas de Jacarandas. Siempre tardo unos momentos en entender qué me maravilla o me sorprende, y es la sensación de cobijo, de paz, de armonía, de vida, de estar rodeada de árboles en medio de una gran ciudad.

Con el paso del tiempo uno se acostumbra prácticamente a todo, como a vivir en una ciudad con calles sin árboles, llenas de cables, de pavimento, de polvo, de letreros. A transitar por calles inhóspitas que involuntariamente se vuelven parte del andar cotidiano.

LA INTEGRACIÓN DE LA NATURALEZA EN LOS ENTORNOS URBANOS ES UN OBJETIVO QUE ALGUNAS CIUDADES LO CONSIDERAN PRIMORDIAL.

La ciudad de Johannesburgo en Sudáfrica, por ejemplo, es lo que algunos llaman el ‘bosque artificial’ más grande del mundo; se estima que hay alrededor de 6 millones de árboles en la ciudad, haciendo las calles más frescas y placenteras; todos plantados por el hombre, ya que originalmente eran pastizales.

Está comprobado que los beneficios que los árboles brindan a la ciudad son esenciales: los árboles refrescan las calles hasta 8°C, ayudan a ahorrar agua al disminuir la evaporación con su sombra, previenen la contaminación del agua al filtrarla entre sus hojas y raíces, previenen erosiones del suelo, protegen de los rayos ultravioleta, son el hogar de diversos animales y son excelentes filtros para los contaminantes urbanos, porque proporcionan oxígeno, absorben el polvo y limpian el aire.

Y no sólo eso, ayudan a la economía, porque revalorizan el área en la que han sido plantados, incrementando en algunos casos el valor hasta un 20%. También está comprobado que pasar tiempo cerca de los árboles ayuda a mejorar la salud física y mental, además disminuyen la violencia, se ha demostrado que los vecindarios que no tienen plantas o árboles tienen una mayor incidencia de violencia que los vecindarios más verdes.

Sí, según la Organización Mundial de la Salud, se necesita al menos un árbol por cada tres habitantes para respirar un mejor aire en las ciudades; y siendo tan contundente lo importante que son los árboles para las ciudades, ¿cómo puede la gente, las instituciones y/o los gobiernos podar tan fácilmente todos los que se les atraviesan en su camino o les estorban en sus planes?

¿Es una Utopía querer que exista un sentido común que los haga ver más allá de sus intereses, sus proyectos y sus miopías? Sería lindo poder caminar en la ciudad en la que uno vive, poder agradecer el abrigo de la sombra de los árboles, oxigenar nuestros pulmones y alimentar nuestra alma con su presencia silenciosa.

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