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4 habilidades que poseemos los arquitectos para enfrentar tiempos turbulentos

4 habilidades que poseemos los arquitectos para enfrentar tiempos turbulentos

Estos son tiempos interesantes. Hay en el idioma inglés una maldición, supuestamente traducida del chino, pero muy probablemente de origen británico: “Ojalá vivas en tiempos interesantes”. El significado, por supuesto, es que es mejor vivir en tiempos poco interesantes de paz y estabilidad que experimentar la maldición de vivir en tiempos “interesantes” de conflicto y cambio. Tal destino solo se desearía para los enemigos de uno. Así que, sí, podría parecer que hemos tenido la desgracia de vivir en tiempos muy interesantes. Nos enfrentamos a múltiples crisis entrelazadas de gran envergadura: cambio climático, inestabilidad política, migraciones masivas, hambre y polarización social, por nombrar solo algunas.

No existen soluciones fáciles para problemas tan complejos, pero hay muchas personas enérgicas, talentosas e inteligentes tratando de abordarlos desde una variedad de antecedentes académicos. Los arquitectos, sin embargo, han sido excluidos en gran parte de la conversación o, de hecho, han elegido excluirse ellos mismos. No se puede esperar que el público en general recurra a los arquitectos en busca de soluciones a los problemas actuales si nosotros mismos no nos incluimos en la conversación. Siguiendo los ejemplos de las grandes figuras de la arquitectura, tanto pasadas como presentes, a menudo entendemos el camino legítimo del arquitecto como uno limitado al entorno de la construcción. Después de todo, uno podría razonar, eso es para lo que hemos sido entrenados. ¿Verdad?

Pues, no es así. Al menos eso no es todo. El trabajo de arquitectos que han ganado el Premio Pritzker como Shigeru Ban o el chileno Alejandro Aravena, indica que los arquitectos pueden desempeñar un papel vital en tratar los desafíos a los que nos enfrentamos. Ban es un arquitecto extremadamente hábil que ha creado trabajos en el campo de lo que podría llamarse “arquitectura convencional”, con clientes, presupuestos y requisitos programáticos comunes. Sin embargo, Ban también ha trabajado en estrecha colaboración con el ACNUR, desarrollando nuevos métodos para construir con papel, cartón y materiales locales para ayudar a enfrentar las crisis migratorio y proporcionar cobijo después de catástrofes naturales. Ban ha utilizado sus habilidades arquitectónicas para resolver problemas complejos que trascienden la arquitectura y que ayudan a proporcionar un refugio digno, económico y rápidamente montado en situaciones de emergencia. Aravena también ha abordado el problema de la vivienda social desde una perspectiva novedosa. Su trabajo involucra a las comunidades y clientes locales, permitiendo que los propietarios no solo ocupen una unidad de vivienda social, sino que la conviertan en suya, interviniendo en el proceso de diseño y construcción.

Esto no quiere decir que el diseño de un solo edificio, o incluso de muchos edificios, en sí puede resolver los complejos problemas globales. Incluso el trabajo socialmente comprometido de Ban y Aravena puede ubicarse dentro de los límites algo estrechos del entorno de la construcción. ¿Es posible hacer más? Tal vez las habilidades únicas que poseen los arquitectos pueden ser útiles para enfrentar las crisis actuales, ya sea que estas habilidades se apliquen o no al diseño de los edificios. ¿Cuáles son estas habilidades? ¿Cómo se pueden aplicar?

1. Trabajo en equipo

La idea del genio arquitecto trabajando en solitario ha dado paso a un modelo más colaborativo en el que el arquitecto lidera un equipo de gente experta en una amplia variedad de disciplinas asociadas: ingenieros mecánicos y estructurales, arquitectos paisajistas, diseñadores urbanos, consultores especializados, sociólogos, artistas y diseñadores gráficos colaborando en un proyecto determinado. El arquitecto sabe que él o ella no sabe todo. Está bien. Los arquitectos dirigen la sinfonía, extraen lo mejor de cada experto para producir una respuesta rica y compleja a situaciones complejas. La mayoría de los otros campos funcionan en equipos, por supuesto. Eso, en sí, no es novedoso. Pero la capacidad del arquitecto para conversar inteligentemente (¡esperamos!) con expertos en una variedad de campos relacionados puede ser un activo importante. A menudo se dice que el arquitecto es alguien que sabe un poco sobre muchos temas. Al trabajar con diversos equipos de expertos, este enfoque generalista puede hacer que el arquitecto sea un útil líder de equipo, capaz de perseguir un objetivo colectivo, sintetizando las voces de su equipo para lograr una propuesta concreta.

2. Pensamiento iterativo

Los arquitectos parten de la base de que hay muchas respuestas válidas a una pregunta. Pero estas respuestas no surgen de forma rápida o automática. Es por eso que los arquitectos manipulan, experimentan, prueban y vuelven a intentarlo. Para muchos arquitectos, un proceso iterativo es una forma importante de trabajar, una forma en la que se desarrollan múltiples opciones aceptables en paralelo. La batalla resultante de ideas y enfoques fortalece el resultado final. Cuando se enfrenta a la complejidad, el arquitecto ve muchas formas posibles de avanzar.

3. Síntesis y Seducción

A menudo, el arquitecto se ve obligado a destilar ideas complejas en una sola imagen de proyecto o lema. Al hacerlo, los arquitectos hacen de lo abstracto algo concreto y hacen una llamada directa a los sentidos o a las emociones. Muchas de las crisis que enfrentamos hoy en día nos parecen abstractas o distantes. La capacidad de los arquitectos para visualizar y crear una visión puede ayudar a que más gente comprenda la verdadera escala de estos desafíos. Y cuando llega el momento de proponer una respuesta a estos desafíos, los arquitectos pueden utilizar sus habilidades técnicas y creativas para conseguir explicaciones e imágenes seductoras, a la vez claras y directas. El entorno de medios actual está saturado de imágenes. Es difícil hacerse notar y conseguir una clara declaración visual. Sin embargo, los arquitectos llevan tiempo usando herramientas gráficas para exponer un argumento, para convencer, para proponer. Esta habilidad disciplinaria es hoy más relevante que nunca. Podemos sintetizar, comunicar y seducir a través de las imágenes. Cuando los problemas son complejos, estas habilidades pueden ser necesarias para catalizar a una población aparentemente pegada a sus pantallas negras.

4. Lógica basada en proyectos

Los arquitectos ven su labor como una serie de proyectos: episodios distintos, aunque ocasionalmente relacionados, con un comienzo, un medio y un final. Si esperamos abordar el problema del cambio climático, por ejemplo, la tarea puede parecer imposiblemente remota y compleja. Interminable. La forma arquitectónica de trabajar ayuda a dividir este complejo desafío en distintas fases procesables y responder a un problema sistémico a través de acciones coordinadas pero aprobadas. Los arquitectos pueden ayudar.

Sin duda, el modelo tradicional de la arquitectura y el papel tradicional del arquitecto seguirán siendo válidos y útiles: un refugio humano e innovador también es una parte importante de nuestro futuro colectivo. Pero yo sugeriría que tal vez los propios arquitectos no hayamos aceptado que podemos desempeñar un papel en la resolución de una amplia gama de cuestiones, y que una vez que comencemos a distinguir las herramientas del arquitecto del trabajo tradicional del arquitecto, entonces podemos aplicarlos a algunos de los problemas más urgentes que enfrentamos, trabajando junto a otros en el logro de los mismos objetivos.

En mi capacidad de director de un programa de arquitectura tengo la suerte de trabajar todos los días con jóvenes, idealistas y ambiciosos estudiantes de arquitectura. Muchos me dicen que siempre quisieron ser arquitectos, que nunca consideraron otro camino. Otros han tenido un camino más serpentino hacia la escuela de arquitectura, e incluso todavía no están del todo seguros si deseen practicar la arquitectura en el sentido convencional. Sin embargo, muchos miembros de la generación actual, sin importar cuán casadas estén con la profesión de arquitecto, sin importar cuán claros o turbios sean sus planes profesionales, a diferencia de sus profesores, en muchos casos no ven una línea clara entre lo que es y lo que no es la arquitectura. De hecho, a veces es difícil convencer a estos estudiantes que construyan un edificio, ya que sus intereses suelen ser sociopolíticos y no siempre relacionados con los edificios.

Todo esto presenta sus propios desafíos, lo admito, pero creo que los estudiantes de arquitectura pueden mostrarnos un camino a seguir. Muchos de ellos consideran que la imagen del arquitecto heroico y superestrella es anticuada: tal vez incluso un poco tonta. En cambio, algunos creen que el verdadero papel del arquitecto es ser un creativo solucionador de problemas, un coordinador de equipos y alguien que puede inspirar a los demás. Y aunque los resultados no siempre son perfectos, la ambición, la creatividad y la preocupación de los estudiantes con respecto al estado del mundo en sí, me inspira todos los días.

Por lo tanto, la arquitectura puede proporcionar algo más que refugios en estos tiempos turbulentos y el arquitecto puede contribuir más de lo que podemos haber imaginado. Los desafíos a los que nos enfrentamos son significativos, pero de ninguna manera son insuperables. Los arquitectos pueden ayudar. Los estudiantes parecen saber esto intuitivamente; un número creciente de arquitectos, también. Cuando los arquitectos nos unimos a la conversación y cuando nuestras voces contribuyan a la conversación, daremos un paso más en abordar nuestros complejos desafíos. Así, podemos darnos cuenta de que ha sido tanto un desafío y un privilegio haber vivido en tiempos que son, de hecho, muy interesantes.

(Nota Original: https://www.archdaily.mx/)

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