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La ciudad de oportunidades

La ciudad de oportunidades

Arq. Amparo Gutiérrez de Quevedo

Hace unos días caminaba por la calle con una persona muy querida para mí, y pasamos enfrente de una casa y me dijo -mira aquí vivió hasta hace unos días una amiga, ella falleció de la misma enfermedad que yo tuve, pero yo me salvé… Se sentía incómoda y triste del porque había sido así. La diferencia fue simplemente tener alcance a la medicina, a un buen doctor y conocimiento de las circunstancias, la oportunidad a un buen hospital en los momentos que se necesitó, así como estudios: todo en tiempo y forma.

Pero no dejas de reflexionar…. y todos nacemos de la misma manera, en cero. La diferencia la hacen las oportunidades que tenemos en la vida: la oportunidad a una familia, al amor, a comer bien, a vestirse bien, a qué nos muestren un camino positivo, a la educación, a la cultura, al arte, a la salud, a enseñarnos valores, a tener una patria desde tu alma y a tener amigos, entre muchas otras. Y dentro de este abanico de oportunidades, por supuesto también están las que te brinda una ciudad.

Viví mi infancia en una pequeña ciudad y ahora en una metrópoli, las oportunidades que ofreció una y otra puedo decirlo abiertamente fueron muy diferentes, unas mejores que otras, pero totalmente diferentes. Los valores no son los mismos, ni las imágenes; tampoco los significados. Las ciudades poseen una cantidad de lenguajes que nos hacen diferentes a todos y que intervienen profundamente desde nuestra niñez.

El nacer en la ciudad manifiesta una enorme responsabilidad en las generaciones y por generaciones.

Una ciudad que brinda oportunidad para aprender a la tolerancia, a la empatía, a la solidaridad, a la superación, a la felicidad, a conocer personas y momentos trascendentes, así como la construcción de una sociedad más sólida, sin lugar a duda nos hará mejores personas. Ojalá todas nuestras ciudades y no sólo algunas bendecidas, pudieran contar con este tipo de circunstancias favorables y no ser lo contrario, grandes fábricas expulsadoras de seres humanos desalentados por carecer cualquier forma de oportunidad.

En ciudades del primer mundo ya se dieron cuenta y ahora ofrecen un buen número de alicientes para que las personas regresen a las pequeñas ciudades que se fueron quedando sin nada, hasta quedarse sombrías y sin humanos, paradójico ¿no? Los ejemplos sobran, la tendencia continúa, y el cambio en el sentido de la inercia se espera y se espera…. Mientras las oportunidades no sean más homogéneas en todos los niveles, la desigualdad entre los seres humanos será cada vez más dolorosa y profunda. Las grandes ciudades serán incontenibles y las pequeñas serán deshabitadas. Ambas un problema que nos llevará décadas revertir. Las oportunidades nos cambian la vida y la conciencia… Ojalá podamos valorar más de qué lado nos tocó vivir y cada quien en la medida que nos corresponda hacer ciudad brindemos esa plataforma que nos haga una sociedad más equitativa y humana.

 

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